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domingo, junio 17, 2012

Yoidore tenshi (El ángel ebrio)

Japón (1948)

Producción dirigida por el maestro japonés Akira Kurosawa. En un barrial suburbial vive el doctor Sanada, un viejo loco que atiende en su consulta cualquiera que vaya, incluidos yakuzas de poca monta heridos tras alguna pelea entre bandas. Hasta la consulta se deja caer Matsunaga, un yakuza herido de bala en una mano, como siempre Sanada lo cura pero con su fuerte carácter entabla una discusión con él y acaban a golpes en la consulta. Sanada es un hombre de mucho genio, un gran médico, pero vive en la miseria debido a su afición al alcohol, lo que no le quita de ser un gran profesional como sanador y preocuparse de sus pacientes. A Matsunaga le diagnóstica que tiene la enfermedad de la tuberculosis y que con sus consejos cuidándose podrá curarse, pero para ello debe renunciar a muchas cosas dentro la estructura yakuza y sus círculos de poder, porque ya Matsunaga está en los peldaños más altos de la pirámide de la banda. Podrá Matsunaga mantenerse como uno de los jefes de la banda con tal terrible enfermedad.

Nos encontramos ante una de las obras menores de Kurosawa, uno de sus títulos menos conocidos y más tempraneros que se engloba en la etapa de la posguerra mundial y con ese toque neorrealista al igual que los maestros italianos (Visconti, De Sica, etc...). Aún no siendo conocida y con una paupérrima calidad de imagen es una historia muy interesante donde se nota el sello del maestro japonés. Destacaría el buen hacer en el papel de doctor Sanada de Takashi Shimura , incluso ensombrece al actor Toshirô Mifune (muy habitual en las películas de Kurosawa) como el yakuza que llega a su consulta. Una historia donde lo menos importante es el inicio y el desenlace, sino su desarrollo y lo que nos quiere contar el director de la profesión médica, un oficio donde se requiere una vocación extrema. De hecho el desenlace es bastante cutre con una peleilla bastante mal rodada. Un relato muy recomendable que hace que nunca pierda la fe en los clásicos y en Kurosawa.

Para Recordar: La relación de amistad del médico japonés aficionado a la botella de sake y el yakuza enfermo de tuberculosis en el período de posguerra. Algunos detalles en el film de Kurosawa por lo que se le considera un maestro. Por ejemplo ese río putrefacto donde juegan los niños del pueblo, una metáfora de la miseria después de la guerra y como se preocupa Sanada de que nadie se acerque a él.

Para Olvidar: La mala calidad de la imagen en la película, sinceramente infumable, no tuvieron que currarse la decoración en nada porque ni siquiera se intuye.




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