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martes, junio 23, 2015

War Photographer (Fotógrafo de guerra)

Suiza (2001)

Producción documental dirigida por Christian Frei, ganadora en algunos festivales a mejor documental como en Sudáfrica o Gante (Bégica). La película gira en torno a la figura del fotoreportero norteamericano James Nachtwey, considerado como uno de los mejores reporteros de guerra que existe en la actualidad con una carrera de freelance desde la Guerra del Vietnam. Nachtwey es una persona poco dada a las palabras, es su cámara la que habla por él y que le ha acompañado por diferentes lugares del planeta, no solo en conflicto, también se ha dedicado a retratar la desigualdad social que existe en el sudeste asiático en países como Indonesia. El relato comienza en Kosovo, Nachtwey vuelve al lugar donde se cometieron terribles atrocidades en la Guerra de los Balcanes y fotografía a las víctimas que están enterrando a los caídos. En la capital de Indonesia (Yakarta) nos muestra la dura vida de las gentes que se han trasladado del campo a la ciudad en busca de oportunidades y que viven en la extrema pobreza sin techo y al lado de las vías del tren. Entre un desplazamiento y otro aparecen trozos de la entrevista que el director realiza a Nachtwey y reflexiona sobre como es el oficio, la templanza que hay que tener, la cercanía al débil, el no ser un cínico pero tampoco que te afecten excesivamente estas tragedias, ya que si no no podrías vivir de este oficio. En Sudáfrica y Palestina vemos como Nachtwey se la juega bastante y que su vida corre peligro. Un tipo muy curioso que tiene uno de los trabajos que si realizas bien, vas a ser muy reconocido, pero que a la vez te hace sacrificar todos los demás aspectos de tu vida, tanto familiar como incluso psicológicamente, hay que tener una determinada manera de ser y ser muy preciso y disciplinado para ser reportero de guerra. Por ejemplo las atrocidades que vivió en primera persona en Ruanda no lo podría soportar cualquier persona.

Esperaba el típico documental de un tío grandilocuente dando lecciones de que en el primer mundo somos unos cómodos y que la injusticia campa por el mundo, así tipo Pérez Reverte que todo lo que dice sienta cátedra y es muy listo, pero cual fue mi sorpresa que la personalidad de Nachtwey es la de un tipo callado, que habla lo justo y que lo que dice es muy a tener en cuenta ser escuchado. Luego tenemos la espectacularidad de las imágenes de este hombre en plena faena, la parte de Kosovo y Palestina te deja el corazón en un puño porque es muy real y ves de primera mano como lloran a las víctimas y como se la juegan contra los hebreos, esto no es una película de efectos especiales para escenas de guerra o de actores que lo interpretan muy bien, esto es realidad y Nachtwey está ahí al lado del débil empatizando y haciendo su trabajo. Renuncia a ser una persona convencional con un horario de trabajo, una casa y una familia para realizar lo que más le gusta y dar voz a los oprimidos. Estas son las grandes razones por las que recomiendo este gran documental, donde se muestra el dolor, la violencia y la injusticia en el ser humano aderezado con la música del genial compositor estonio Arvo Part, otro activo muy grande en este film.

Para Recordar: Que nuestras tragedias cotidianas en el primer mundo no son nada comparables con las que hay en zonas en conflicto o pobreza. Inolvidable ese hombre en Yakarta que el tren le atropelló dejándole sin un brazo y una pierna que cuida de su familia al lado de las vías del tren o como se la juega Nachtwey al lado de los palestinos en la Intifada.

Para Olvidar: Es un trabajo que por mucho que lo nieguen tiene que tener un grado de cinismo, tienes la desgracia a tu lado y simplemente estás fotografiando la situación, no puedes involucrarte. También para olvidar como los colegas alemanes de Nachtwey no paran de hacerle la pelota y decir lo buen fotógrafo y persona que es, no hacía falta.




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