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jueves, noviembre 22, 2012

Ostre sledované vlaky (Trenes rigurosamente vigilados)

Checoslovaquia (1966)

Producción dirigida por Jirí Menzel que consiguió el Óscar a mejor película de habla no inglesa en el año 67, además de estar nominada a los Globos de Oro. Milos es un joven funcionario checo del ferrocarril durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial. Sus antepasados familiares son una extirpe de perdedores con mucha suerte, ya que por diversas circunstancias, nadie en su familia ha trabajado duro. Ese es el objetivo de Milos, pasar desapercibido en su puesto de controlador de trenes y vaguear en su tiempo libre. Dentro de la estación tiene como compañeros a Hubicka, su inmediato superior, hombre mujeriego y cotilla que sólo pregunta a Milos por su novia, también está el hipócrita jefe de estación, Zednicek, siempre predicando buenas costumbres pero no haciendo nada, sólo sabe hacerle la pelota a la condesa. Por último la bella telegrafista Zdenka, perseguida todo el rato por Hubicka. La mayor preocupación de Milos es satisfacer convenientemente a su novia que también trabaja en el ferrocarril, para ello antes quiere practicar con mujeres más expertas. La ocasión viene dada por la espía que va a organizar el atentado contra uno de los trenes rigurosamente vigilados donde los alemanes se trasladan al frente de batalla, así los checos comienzan a organizar la defensa de su país ocupado. Milos también ayudará a esta tarea.

Es mi primera experiencia para una película checa que viene avalada por el premio Óscar, de hecho, el director sigue en la actualidad rodando films. Con un tratamiento en blanco y negro, antes del visionado del relato crees que te vas a tragar una culturetada vacía y sin sustancia, pero desde el principio, la historia engancha porque en clave de humor, observas los antepasados inútiles y suertudos de Milos. Luego no se trata del típico film aburrido y sin apenas diálogo, al contrario, el guión está bastante bien construido porque Menzel quiere reflejar una historia sencilla, donde muestra a unos hombres y su relación con el sexo en una estación de tren y de fondo el telón de un drama que es la II Guerra Mundial, de hecho este drama se impondrá al final del relato. Un aspecto que no me gustó nada fue la música que se utiliza, esos efectos militaristas que tantas veces han sido usados, hasta la música puede ser construida a base de tópicos y para lo original y avanzada que es la historia no pega nada. Tampoco los personajes secundarios femeninos no son nada conseguidos, tanto la novia de Milos como la telegrafista aparecen muy tontitas que se dejan hacer, son relegadas a simples objetos de deseo por los hombres de la estación. A pesar de estos defectos es una producción bastante interesante que nos llega de unas latitudes muy poco conocidas en el séptimo arte. Para amantes del ferrocarril y los clásicos en blanco y negro.

Para Recordar: La inocencia de Milos, las primeras experiencias sexuales con mujeres con experiencia en el asunto y la resistencia de parte del pueblo checo contra los nazis, no querían amenazar su forma de vida. Ahhh y también la belleza de las checas.

Para Olvidar: La música militarista, los nazis y el hipócrita jefe de estación Zednicek.




La escena más erótica de la película



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